Masaje infantil: experiencia en las clases de posparto.

Nadiusca de León Rodríguez, Yvonne Oymann

Resumen


INTRODUCCIÓN
El masaje infantil tiene conocidos beneficios tanto para el bebé como para quien da el masaje, la introducción de cursos o talleres de masaje infantil en los grupos de posparto ayuda a las madres, padres o cuidadores a descubrir sus propios instintos, a descubrir las necesidades mutuas, favorece el vínculo afectivo y es una grata experiencia para las dos.

Los beneficios son innumerables separados por sistemas podemos destacar que: 
La piel es el mayor y más poderoso sistema de comunicación del que dispone el bebé; a través del tacto se transmiten infinidad de mensajes en forma de estímulos externos. Durante gran parte de la vida del niño los estímulos que reciben se perciben principalmente vía tacto (hasta los 12 años sigue siendo el sentido predominante para integrar información del mundo exterior). El tacto favorece el proceso de mielinización y a partir de los 7 años, el proceso de inervación del córtex se suma al proceso de la mielinización que se haya producido. 
A nivel hormonal el masaje infantil induce a una reducción del ACTH y las catecolaminas, así como la liberación de endorfina, oxitocina y prolactina. 
La prolactina es la encargada de la producción de leche y tiene una misión fundamental en la relación madre-hijo. Esta hormona facilita la creación de la conducta maternal: las ganas de atender y cuidar al bebé, reconocerle lo positivo para favorecer la vinculación, ganas de tocarlo y acariciarlo. La prolactina no solo se produce en la madre sino también en el padre o hermanos cuando contactan afectuosamente con el bebé a nivel de tacto. 
Una situación de tranquilidad mantiene en equilibrio el sistema inmunológico y mejora su funcionamiento. El estrés, por el contrario, lo debilita. La seguridad emocional que podemos ofrecer al bebé a través de un contacto corporal amoroso y continuado, así como el hecho de favorecer un estado de tranquilidad y relajación, fortalecerán su sistema inmunológico. 
El masaje durante los primeros meses ayuda a madurar el sistema gastro-intestinal, y después a regularlo. El masaje ayuda en situaciones de cólicos y gases a disminuir el dolor y las incomodidades, y a aliviar el estreñimiento, así pues, favorece la creación de un ambiente más distendido en la familia facilitando una mejor relación entre padres e hijos desde los primeros días de vida. 
El masaje en la zona del pecho, espalda y hombros ayuda a regular el sistema respiratorio y a aprovechar toda la capacidad pulmonar. 
Los movimientos de vaciado venoso (los de entrada) ayudan al retorno de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante. Los de salida ayudan a la sangre a llegar hasta los extremos (manos y pies) y producen un efecto relajante, con lo cual es masaje ayuda al bombeo de la sangre.
Ayuda a drenar el sistema linfático suavemente. 
El masaje tiene un efecto relajante y tonificante de la musculatura. Ayuda a disolver nudos de tensión física y emocional, que el niño va acumulando a lo largo de los días. En el niño, las tensiones físicas se acumulan en diferentes zonas musculares según la fase motriz en la que se encuentre. 
El placer sensorial es importantísimo para poder vivir el cuerpo y el ser con libertad, abertura, sensualidad, sensibilidad y autonomía. El masaje es una muy buena herramienta que nos permite tomar conciencia, de forma placentera, de las dimensiones y el espacio de nuestro cuerpo en relación al espacio externo. 
Nos permite conocer nuestros límites corporales, que en el futuro nos ayudarán a conocer nuestros límites respecto a los demás, a respetarlos y hacernos respetar. Si este conocimiento ha sido placentero, implica una aceptación buena de uno mismo, factor clave para la seguridad, confianza y autoestima. Esta seguridad es la que nos mantiene en equilibrio emocional y nos permite abrirnos al mundo aceptando a los demás. 
El masaje infantil fomenta el equilibrio tensión-relajación. Función liberadora. La tensión porque el estímulo táctil, auditivo, visual, emocional... que "juegan" en el masaje, ponen al bebé en estado de alerta, y lo abre a procesos de memorización y aprendizaje. La relajación porque reduce la tensión excesiva cuando se canaliza. Ayuda a autorregular y procesar las experiencias vividas y permite al bebé liberar las tensiones acumuladas del día con la persona en quien más confía, en un clima cálido, tranquilo, de amor y acogida. Con el masaje, el bebé aprende a responder a la tensión con la relajación. El masaje diario aumenta el umbral para soportar los estímulos en la mayoría de los bebes. Los bebés con problemas de aceptación del tacto (prematuros, hipersensitivos...), van aumentando gradualmente la tolerancia de forma suave y cuidadosa. 
La escucha del niño es básica al dar el masaje. El contacto corporal, vivido de forma positiva, ayuda al niño a disolver tensiones corporales-emocionales, ya que le permite una vía de canalización y salida de sus angustias. A veces, cuando tocamos a un niño durante el masaje, se desencadena el llanto. Este llanto puede no estar relacionado a una razón fisiológica concreta, ni al rechazo a nuestro contacto. Podemos haber facilitado una vía de salida a una situación estresante. Este llanto es positivo y bueno que se produzca. Saber escuchar y acompañar este llanto es una necesidad que acerca y fortalece la relación y la confianza. Por lo tanto podemos decir que el masaje en los niños tiene dos funciones liberadoras: 
Liberadora de tensiones físicas producidas por la tensión excesiva.
Liberación emocional.
Ayuda a crear y a nutrir los lazos entre madre/padre/bebé, que tan importantes son en la relación y comunicación entre ellos. 
Cuanto más vinculados estén los padres respecto al niño: 
Más vinculado estará el niño con los padres, convirtiendo esta relación comunicativa tan fuerte en la base sobre la que se ira construyendo el desarrollo positivo de su persona. 
Este vínculo no solo se puede establecer con la madre. La función del padre es básica en el nuevo núcleo familiar. 
El masaje diario, permite al padre desarrollar una relación intensa con su pequeño desde el inicio. 
Menos probabilidad habrá de abandono físico, psíquico o emocional del niño, y por lo tanto, disminuye el riesgo de maltrato infantil. 
Cuando hay unos vínculos afectivos fuertes, hay una buena base para un mejor conocimiento mútuo. Aunque las condiciones no hayan sido favorables y no se haya podido establecer una vinculación inicial (prematuros, adoptados dificultad de contacto, etc.), el masaje infantil puede ser una vía para potenciar este vínculo.

DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
El taller se compone de 5 sesiones de 60 a 90 minutos. Se deja un espacio de una semana entre cada sesión para dar tiempo a los bebés a que se vayan adaptando al masaje y se intenta que sea el mismo día de la semana y a la misma hora para fomentar la organización de la familia. 
Se hace especial hincapié en comentar a los padres que durante el taller lo primordial son las necesidades de los pequeños y sus padres, por lo que durante los talleres se tendrán en cuenta las necesidades de cada bebé (alimentación, sueño, llanto, cambio de pañales, etc.) respetándolas por encima de todo.
El curso está dirigido a familias con un bebé desde las tres semanas de vida hasta los 12 meses. Padres y madres que a menudo, arrastrando el peso de la carga socio-cultural, les cuesta escuchar su propio instinto respecto a la escucha de las necesidades de su propio bebé. 
Padres y madres que por su ideología, o las informaciones descontextualizadas o muy parciales, no son partidarios de tocar y coger mucho a su bebé; estos niños sufren a menudo una falta importante de contacto.
Y en especial a los papás. El masaje es una excelente forma de acercamiento y de comunicación que permite crear un espacio propio de interacción también con el papá, que a veces puede sentirse un tanto excluido, por la intensa dependencia natural mamá-bebé. El padre transmitirá seguridad y bienestar al pequeño, y él saldrá reforzado de la especial relación que les une, ganará en autoconfianza al ver la respuesta de su hijo y la relación que ambos van desarrollando. Saldrán muy beneficiados y además fortalecerá directamente las bases de la relación familiar.
Esta especialmente indicados en bebés prematuros o recién nacidos con períodos de hospitalización largos, niños con necesidades especiales y sus padres, niños con cualquier tipo de patología cuyos padres desean estimular a su hijo con todos los beneficios del contacto corporal, y en especial, con el nutriente afectivo-emocional.

CONCLUSIONES

Actualmente muchos padres y madres están sujetos a horarios laborales y a otras obligaciones, que dificultan dedicar a los niños el tiempo y la atención que requieren, olvidando en muchas ocasiones que también merecen disfrutar de los maravillosos momentos que los hijos ofrecen a medida que van creciendo. El masaje infantil es una técnica sutil, tierna y agradable, que por medio de la estimulación táctil nos permite comunicar de una forma intensa con el mundo corporal y emocional del niño. 
Es el arte de la comunicación a través de las miradas, las sonrisas, el contacto, las palabras, el juego, ... que nos acercan a cada bebé tan único. 
El tacto es un poderoso medio para el desarrollo fisiológico, psicológico y emocional del bebé. Es un nutriente que beneficia tanto al bebé, como a los padres y madres y/o personas más cercanas a él, estimulando y fortaleciendo los vínculos afectivos y la escucha mútua.
El bebé no se nutre solo de comida, necesita fundamentalmente amor y cariño, que le proporcionen una seguridad y acogida emocional para poder crecer de forma armónica.
El masaje infantil proporciona grandes beneficios tanto para quien da el masaje como para el bebe. No sólo a nivel físico (sistema nervioso, sistema hormonal, sistema inmunológico, sistema gastro-intestinal, sistema respiratorio, sistema circulatorio, sistema linfático, sistema muscular sino que fomenta el placer sensorial sino que fomenta el vinculo entre padres/cuidadores y bebé.


Palabras clave


Materno-Infantil; Masaje Infantil; Matrona;

Citas


CAZES, MERCE. “Masaje infantil”. Ed. Obelisco

GONZALEZ, CARLOS “Bésame mucho”.

HEATHNICKI BAINBRIDGE, ALAN. “Masaje infantil: el poder calmante de la caricia”. Ed. Medici 2000

LIEDLOFF, JEAN “El concepto del continuum. En busca del bienestar perdido”. Ed. Ob stare

ODENT, MICHEL “El bebé es un mamífero”. Ed. Obstare.

SCHNEIDER, VIMALA “Masaje infantil: Guía práctica para el padre y la madre”. Ed. Medici 2002


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