ANÁLISIS DE GÉNERO DESDE LA ENFERMERÍA EN CUIDADORAS INMIGRANTES DE PERSONAS MAYORES

Pedro Luis Oliva Somé, Laura Ordóñez Llopis, Patricia Peinado Gorlat

Resumen: Tradicionalmente, la familia y concretamente la mujer ha sido la responsable del cuidado de personas dependientes. Los cambios sociales en España, han provocado que la sociedad busque otras estrategias en la atención a las personas dependientes, siendo las mujeres inmigrantes un recurso para hacer frente a este déficit, bajo la lógica de la economía sumergida y la consiguiente perpetuación de la división sexual del trabajo y las desigualdades de género y de etnia. El objetivo del trabajo será dar a conocer la situación de las mujeres cuidadoras y, las barreras y dificultades a las que se enfrentan. Revisión bibliográfica de la literatura publicada en bases de datos nacionales e internacionales sin límite en fecha de publicación, inglés o español. Como conclusión es conveniente recuperar el papel de la enfermera en la formación de los cuidadores, asesoramiento y búsqueda de ayuda a los familiares y cuidadoras.

Palabras clave:cultura; cuidado; inmigrante; género; personas mayores;

ABSTRACT: Traditionally, family and specifically women has been responsible for the care of dependents. Social changes in Spain, have caused the company look for other strategies in caring for dependents, immigrant women to be a resource to address this deficit, under the logic of the underground economy and the consequent perpetuation of the sexual division labor and gender inequalities and ethnicity. The aim of this work is to publicize the situation of women and caregivers, barriers and difficulties they face. literature review of the literature published in national and international databases unlimited data published in English or Spanish. In conclusion it is desirable to recover the role of the nurse in the training of caregivers, counseling and seeking help to families and caregivers.

Keywords: Culture; care; immigration; gender; elderly;


Oliva Somé PL. Ordóñez Llopis, L. Peinado Gorlat, P. ANÁLISIS DE GÉNERO DESDE LA ENFERMERÍA EN CUIDADORAS INMIGRANTES DE PERSONAS MAYORES. ENE, Revista de Enfermería. v. 11, n. 1, abr 2017. ISSN 1988 - 348X. Disponible en http://ene-enfermeria.org/ojs

Estamos asistiendo a la aparición de un nuevo fenómeno social en el que las mujeres inmigrantes forman parte del cuidado de las personas dependientes de nuestro país, constituyéndose como el tercer proveedor de cuidados, seguido del cuidado prestado por la familia (cuidado informal) y del prestado por la institución (proveedor formal).

El cuidado familiar se establece sobre tres pilares fundamentales y relacionados: los cambios debidos al envejecimiento, aumento de las enfermedades crónicas y la dependencia asociada; situación laboral y social de las mujeres y la transformación de la familia; y por último la inmigración (1).

Las cuidadoras informales familiares son incluidas en el Plan de Apoyo a las Familias Andaluzas (2). Este plan fue puesto en marcha con la publicación del Decreto 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a las familias andaluzas. Está formado por un conjunto de medidas, servicios y ayudas que se reflejan en un apoyo a la institución familiar desde una perspectiva global. Las cuidadoras son incluidas dentro de este plan puesto que se puso de manifiesto la necesidad de considerar a las cuidadoras no sólo como recurso sino también como objetivo prioritario. La orden de 9 de marzo de 2004, publica un texto integrado de los decretos 137/2002, de 30 de abril, de apoyo a las familias andaluzas, 18/2003, de 4 de febrero, y 7/2004, de 20 de enero, ambos de ampliación de las medidas de apoyo a las familias andaluzas. Existe un doble interés por la salud de la cuidadora:

1. Uno de los recursos más importantes que la cuidadora tiene para cuidar es su propia salud.

2. Ser cuidadora es un factor de riesgo para la salud y la calidad de vida.

Las mujeres inmigrantes, debido a su estatus se establecen como un nuevo elemento del cuidado, en cambio, su puesto se desarrolla en un mercado oculto y precario, contribuyendo esto a aumentar la desigualdad en la población inmigrante, aumentado la vulnerabilidad asociada a los factores de inmigración y ser mujer (3).

Según HelpAge International (4), primer índice que mide la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores en el mundo, España se encuentra en el puesto número 22 de envejecimiento global. Existe una asociación directa entre edad y dependencia. La Encuesta sobre Discapacidades, Autonomía personal, y Situaciones de Dependencia de 2008, (5) indica que existen 3,8 millones de personas con alguna discapacidad, lo que supone el 8,5% de la población. Remitiéndonos al colectivo de más de 65 años, las cifras indican que el 30,5% de las personas mayores poseen algún tipo de discapacidad, estando asociada a una dependencia en un 21,6%. Es decir, personas dependientes que no pueden realizar las actividades de la vida diaria (AVD) sin la ayuda de una tercera persona (6).

La dependencia es definida como "aquel estado en que se encuentra las personas que, por razones ligadas a la falta o la pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual, tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los actos correspondientes de la vida diaria", esta aparece recogida en el Libro Blanco de la Dependencia (7). Esta se producirá cuando existen tres factores:

1. La existencia de una limitación física, psíquica o intelectual que merma determinadas capacidades de la persona.

2. La incapacidad de la persona para realizar por sí misma las actividades de la vida diaria.

3. la necesidad de asistencia por parte de un tercero.

La dependencia se clasifica en tres grados, según la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. En su artículo 26 se definen:

1. Grado I (dependencia moderada): cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria al menos una vez al día o tiene necesidades de apoyo intermitente o limitado para su autonomía personal.

2. Grado II (dependencia severa): cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de una persona cuidadora.

3. Grado III (gran dependencia): cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía

4. física, mental, intelectual o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.

Cada uno de estos grados se clasificará a su vez en dos niveles en función de la autonomía y atención y cuidado que requiere la persona.

En relación con lo anterior y teniendo en cuenta los estudios sobre el tema, en España se estable la familia como principal proveedor de cuidados de salud (8). Del total de cuidados que reciben los mayores, el 80 - 88% los reciben exclusivamente de la familia (9). Estos datos nos demuestran que las políticas socio - sanitarias de atención a las personas dependientes se han elaborado teniendo en cuenta que el cuidado de la persona dependiente es una obligación familiar.

Los modelos de protección sanitaria y social continúan marcados por connotaciones ideológicas sustentadas en modelos familiares, sin tener en cuenta el profundo cambio social de las familias, estando vigente el modelo patriarcal (varón sustentador, mujer encargada de las tareas reproductivas y asistenciales) (10).

El cuidado informal se define como el apoyo ofrecido por miembros de la unidad familiar; en la mayor parte de los casos la distribución del rol del cuidador no es homogénea, siendo predominante la mujer como cuidadora principal. El 92% de quienes cuidan son mujeres (9), lo que nos habilitaría para poder usar con propiedad el término invisibilizado "cuidadoras".

La incorporación de la mujer al mercado laboral unido a la función de cuidadora principal, es considerado un factor crítico para la salud de estas. Sin embargo, actualmente en nuestra sociedad, la figura del hombre no se enfoca hacia la función reproductiva de una manera tan acelerada. Esto ocasiona que las mujeres sigan asumiendo la responsabilidad del cuidado de los hijos y personas mayores, sufriendo un deterioro considerable en su estado de salud (9).

García Calvente (9), explica el cuidado como parte de una función adscrita al rol de género, de ahí que las mujeres cuidadoras sean un grupo social "invisible" y particularmente débil en la sociedad. El cuidado informal por sus características de ser un trabajo no remunerado, escaso valor social y en concordancia con las relaciones afectivas y de parentesco, sitúa a las mujeres en una posición de riesgo, asumiendo mayores consecuencias negativas, como la pérdida del tiempo libre, gastos económicos y perdida de la salud.

El cuidado de las personas mayores a domicilio, se realiza en un 14% por cuidadores no profesionales formales y de ellos un 43,1% son inmigrantes (11). Las mujeres inmigrantes, presentes cada día más como cuidadoras retribuidas, se configuran como un nuevo elemento de desigualdad, ya que su trabajo se desarrolla en un mercado oculto precario y aumenta la tendencia de la feminización de la pobreza. El primer trabajo que encuentran las mujeres inmigrantes recién llegadas es el trabajo doméstico y del cuidado. La mayor vulnerabilidad de este colectivo, en muchos casos irregular, provoca que puedan acentuarse las situaciones de abuso y explotación, esta actividad se ha convertido en un nicho laboral para las mujeres inmigrantes por la flexibilidad en las condiciones laborales, la irregularidad y los bajos salarios (6). La economía sumergida se configura como un bastión en el que se insertan principalmente las ocupaciones consideradas como típicamente femeninas, las ocupaciones que las mujeres han desarrollado en su hogar. En definitiva, el mercado laboral aparece estratificado según género y etnia (12).

El desarrollo del llamado enfoque de género en salud es un fenómeno reciente. El concepto género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. Las diferentes funciones y comportamientos pueden generar desigualdades de género, es decir, diferencias entre los hombres y las mujeres que favorecen sistemáticamente a uno de los dos grupos. A su vez, esas desigualdades pueden crear inequidades entre los hombres y las mujeres con respecto tanto a su estado de salud como a su acceso a la atención sanitaria (13).

Las desigualdades de género indican una distribución diferente de los espacios público y privado, una distribución diferente de los trabajos a pesar de la incorporación de la mujer al trabajo remunerado realizado fuera del hogar. Por otro lado, las mujeres, sufren también desigualdades en el medio laboral, con contratos laborales precarios o temporales y con mayor tasa de paro. La segregación horizontal y vertical que padecen son claros ejemplos de esta desigualdad. De esta manera, el enfoque de género en salud pone de manifiesto que las mujeres, a pesar de tener una esperanza de vida más larga, presentan un estado de salud peor que el de los hombres. La salud de las mujeres es diferente y también desigual: diferente porque existen factores de tipo biológico que tienen distintas implicaciones en la salud; desigual porque hay factores sociales que establecen diferencias injustas y evitables en la salud de los hombres y mujeres (14).

Pero las desigualdades de género no actúan aisladas, interaccionan con otros factores, tales como el nivel socioeconómico, la etnia o la religión. Es esencial analizar cómo el género se correlaciona con las circunstancias socioeconómicas individuales y familiares, observando que a medida que empeoran las condiciones del entorno, los indicadores de salud son más negativos. Hacer un abordaje exclusivo de clase o de género sería incompleto. El género y la clase social deberían ser comprendidos como un proceso continuo y dinámico (14).

El concepto de género no es sólo un espacio de pensamiento, implica posicionarse desde una intencionalidad de transformación social que promueva la equidad entre hombres y mujeres, por lo que supone también una estrategia política además de un principio jurídico, el llamado "mainstreaming" de género. En el ámbito sanitario se define como el proceso político y técnico, que consiste en una estrategia para contribuir a la mejora de la salud tanto de hombres como de mujeres, mediante investigaciones, políticas y programas de salud que presten la debida atención a las cuestiones de género y promuevan la equidad e igualdad entre hombres y mujeres. El abordaje transversal o mainstreaming en género y salud es parte fundamental de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (15) y también de las directrices políticas de la Comunidad Europea (16).

El análisis de la temática revela desigualdades sociales, por lo que se tendrán en cuenta las teorías de género para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres con referencia al cuidado, concepto trabajado bajo la metodología de género.

OBJETIVO

Dar a conocer la situación de las mujeres cuidadoras y, las barreras y dificultades a las que se enfrentan desde una perspectiva de género, para poder recibir los cuidados de enfermería adecuados.

MATERIAL Y MÉTODO

Revisión bibliográfica de la literatura científica publicada en base de datos nacionales e internacionales (PUBMED, CINHALS, Cuiden Plus, ENFISPO, COCHRANE, SCOPUS, Dialnet, ISOC y MEDLINE), sobre cuidadores inmigrantes de personas dependientes, con la cadena de búsqueda: cuidad* and (migr* or extranjer*) para las bases españolas y carevig* and (inmigr*or foreign*) para las internacionales, sin límite en fecha de publicación, en inglés o español. Se revisaron los resúmenes y se excluyeron los que no se refirieran al objeto de estudio. Se realizó una búsqueda a partir de las referencias bibliográficas de los artículos localizados y la literatura gris.

RESULTADOS

Escasos estudios tratan de visibilizar las barreras que encuentran las cuidadoras inmigrantes desde una perspectiva de género, profundizando en los cuidados y en la formación necesaria para ello, siendo este tema cada vez una realidad más manifiesta.

Actualmente este fenómeno ha sufrido una gran expansión en nuestra sociedad. Como tal, se crea una línea de investigación ante la unión de la inmigración y la dependencia, entre los principales obstáculos que se encuentran destacan:

1. Relación laboral no está dentro del mercado organizado.

2. ámbito de trabajo privado, con connotaciones comunes al cuidado informal.

Esto lo sitúa entre el cuidado formal (al que con una cualificación, reconocimiento social y económica debería de pertenecer) y el cuidado informal (a la cabeza de la economía sumergida).

Entre los estudios encontrados destacan 11 por su calidad metodológica y su contenido. Así, Fernández - Lao (17) refiere el cariño, el respeto y la empatía como la esencia del cuidado que dispensan estas cuidadoras y deja claro que ni el idioma ni las diferencias culturales generan problemas en su trabajo. El mayor obstáculo que encuentran en su trabajo es el manejo del carácter de la persona que cuidan y las limitaciones que han encontrado surgen de la inestabilidad de salud de la persona a la cuidan, reclamando apoyo en la atención sanitaria. Galiana (3) manifiesta la situación del cuidado prestado por mujeres inmigrantes y las características de este cuidado, describiendo la relación y las condiciones en las que éste tiene lugar. Por otro lado, Castillo (18) expresa los relatos de mujeres inmigrantes de la Comunidad de Madrid en 1999, y establece las pautas de formas de pensamiento y de acción en este ámbito. Posteriormente también en la Comunidad de Madrid, Rogero (19) también realizo un estudio en 2008 donde pretendía conocer el papel de las mujeres inmigrantes en la satisfacción de las necesidades de salud de los mayores. Martínez (12) expone en su investigación, los beneficios que las cuidadoras inmigrantes ofrecen tanto para las familias españolas como para la protección social y las actividades que engloban.

Destacar el estudio de Gregorio (20) al incluir la perspectiva de género en su interpretación de las migraciones internacionales. El resultado de los procesos transnacionales está siendo la construcción de sistemas de género interrelacionados a partir de la interacción de las desigualdades entre géneros, clases y etnias. Así, las diferenciaciones según clase y etnia crean una brecha cada vez mayor entre las mujeres, a medida que, a nivel internacional, se acrecientan las desigualdades económicas entre el centro y la periferia. De esta forma, la emigración procedente de las áreas periféricas para trabajar dentro del servicio doméstico está beneficiando a las mujeres españolas de clases medias y altas, y manteniendo los privilegios de la población masculina al no aumentar su responsabilidad en las tareas del hogar. Los cambios producidos en las relaciones económicas y sociales han tendido más hacia la reproducción de las desigualdades de género que hacia su eliminación. A pesar de todo, esto ha proporcionado en parte a las mujeres inmigrantes de nuevas estrategias para disminuir e incluso romper las relaciones de subordinación con el hombre. Las ha dotado de mayor acceso a los recursos monetarios y mayor ocupación de los espacios públicos; todo esto podría suponer el inicio de un proceso de cambio en las relaciones sociales y económicas que ordenan las relaciones entre géneros. Sin embargo, estos cambios aún no han tenido una plasmación en las relaciones ideológicas que sustentan el sistema de género de la sociedad estudiada. Además, hay que tener en cuenta que el proceso de cambio no puede estudiarse aislado del conjunto de las relaciones económicas, políticas e ideológicas que se establecen dentro del nuevo contexto, y que podrán actuar como fortalecedoras o debilitadoras del sistema de desigualdad de género.

En el fondo, tal y como refiere Gil - Ruiz (21), el cambio de modelo se reclama para no reproducir el círculo vicioso imparable: la vacante de una mujer, - en lo que a "sus" tareas domésticas se refiere - , se vería cubierta por otras mujeres que vendrían a retomar el arcaico modelo. También Astelarra (22) comenta la importancia de eliminar las desigualdades de las mujeres, buscando el equilibrio entre la presencia (en el ámbito privado) y la ausencia (en el ámbito público) de las mujeres como base para construir un nuevo tipo de sociedad, que corrija las desigualdades de género y garantice el cuidado de las personas. Este equilibrio daría mayor acceso y gestión de los recursos monetarios, mayor libertad y mayor ocupación de los espacios públicos, lo que supondría dotar a las mujeres de nuevas estrategias que disminuyan las desigualdades de género y rompan las relaciones de poder y subordinación del hombre sobre ellas, constituyendo el inicio de un proceso de cambio en las relaciones sociales y económicas que ordenan las relaciones entre géneros.

En la misma línea, Lagarde (23) plasma en su artículo la alternativa feminista contemporánea que critica la política de la globalización dominada por el neoliberalismo patriarcal de base capitalista depredadora. Busca avanzar en el desarrollo de un nuevo paradigma histórico cuya base sea un tejido social y un modelo económico que sustente el bienestar de la mayoría, hoy excluidas, marginadas, expropiadas, explotadas y violentadas. Otra dimensión de esta alternativa feminista es el "empoderamiento de las mujeres", mecanismo de equidad que debe acompañarse con la eliminación de la supremacía de género de los hombres, la construcción de la equidad social y la transformación democrática del Estado con perspectiva de género.

Por último, citar el estudio de Casado - Mejía (24) el cual realizó una revisión sistemática del cuidado familiar prestado por mujeres inmigrantes en 2008, sin limitación de fecha de publicación y sólo pudo analizar trece trabajos, debido a la escasez de publicaciones sobre el tema. Posteriormente estas autoras (1), realizan un estudio cualitativo para comprender las repercusiones del cuidado familiar ejercido por inmigrantes contratadas en régimen interno, en la salud de ellas mismas, de las personas mayores dependientes y de sus familias, en Sevilla. En sus resultados destaca la influencia de la repercusión del trabajo de cuidar y el proceso migratorio sobre la salud, y las relaciones interpersonales entre la familia de la persona dependiente. Como conclusión, las mujeres inmigrantes sufren un deterioro en su salud por parte de la migración y el trabajo de cuidar, siendo un factor de protección unas estrechas relaciones interpersonales.

Las barreras y dificultades encontradas a las cuidadoras inmigrantes son (25, 26, 27):

a) Las barreras normativas y administrativas, entendidas como las especiales dificultades que puede atravesar esta población para acogerse oficialmente a los derechos fundamentales de los que goza la población autóctona.

b) Las barreras lingüísticas y de comunicación, especialmente evidentes en las personas extranjeras procedentes de países de habla diferente al español.

c) Las barreras culturales y religiosas, especialmente relevantes entre los extranjeros procedentes de países islámicos y entre los procedentes de países con un sistema de protección social y sanitaria muy diferente al nuestro.

d) El rechazo pasivo del sistema o de los algunos profesionales sanitarios, víctimas de sus propios prejuicios.

e) Percepción de los servicios sanitarios. Las experiencias, tanto positivas como negativas, que tienen los usuarios y usuarias acerca de los servicios sanitarios, influyen en su utilización, de modo que dejan de acudir si perciben que no se les trata adecuadamente.

f) Situaciones económicas, sociales y culturales que han sido fundamentales en la decisión de emprender el viaje migratorio. En todos los casos el periplo migratorio incorpora el desarraigo cultural y afectivo como un riesgo sobreañadido para la salud mental de las personas.

g) Problemas de integración en la sociedad de acogida: falta de inserción laboral, falta de ingresos, problemas de acceso a la información, segregación, y marginación o exclusión territorial y social.

CONCLUSIÓN

Desde el ámbito sanitario, específicamente desde la enfermería, no debemos olvidar el papel que debemos desempeñar, dado que tenemos una doble misión: brindar soporte inmediato al cuidador mediante cuidados, técnicas y asesoramiento para aliviar su carga; y, por otro lado, la formación a estos para mejorar en su día a día y capacitarlos de las habilidades necesarias para el cuidado del mayor. La labor de estas mujeres inmigrantes tiende a pasar desapercibido en las definiciones de cuidado en la dependencia. Es necesario, por tanto, fomentar una nueva ética de los cuidados desde la enfermería, para así convertirlos en la base de los derechos humanos.

Las mujeres inmigrantes cuidadoras tienden a trabajar en el ámbito privado, con condiciones abusivas y habitualmente mal remuneradas. En los casos de que la jornada sea completa, reflejan que estos puestos requieren una dedicación absoluta, afectando negativamente en su calidad de vida y su conciliación familiar. También se refleja en la bibliografía que estas cuidadoras no tienen formación en cuidados, repercutiendo negativamente en su propia salud y en la de la persona mayor.

Debemos tener en cuenta las relaciones entre las cuidadoras, los mayores dependientes y los familiares, dado que se establecen en un contexto de multi e interculturalidad, implicando a las cuidadoras inmigrantes en un proceso forzado de inmersión cultural. Proceso desigualitario en el que las mujeres inmigrantes son las que intentan integrarse en la sociedad, asimilando sus costumbres y normas, más que la población local en beneficiarse de las diferencias culturales. A pesar de las barreras y las pésimas condiciones laborales de las mujeres inmigrantes cuidadoras, estas se sienten reconocidas y valoradas en su trabajo, reconociendo el cariño, el vínculo y el afecto proporcionado por la persona dependiente. Estas relaciones afectivas, favorecen en la cuidadora sentimientos de seguridad y apoyo, siendo un factor protector de la salud. Las principales barreras encontradas en los estudios son las barreras normativas y administrativas, de comunicación y culturales, de integración y dificultad en las relaciones interpersonales.

Entre las situaciones más duras a las que se pueden enfrentar las cuidadoras son la soledad, alteración del sueño y la preocupación por la inestabilidad laboral, consecuencia del estado de salud de la persona a la que cuidan. Se refiere por todo ello, a este colectivo de cuidadoras en régimen interno, como "colectivo de vulnerabilidad".

Por todo esto es importante, como proveedores de cuidados y recursos, aportar a estas mujeres y familias de personas dependientes formación en sus competencias, apoyo en ayudas en el domicilio y alivio de la carga de la cuidadora.

BIBLIOGRAFÍA

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